Sábado, 04 de Julho de 2020
ISSN 1519-7670 - Ano 19 - nº1074
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PRIMEIRAS EDIçõES >

Josep Maria Casasús

Por lgarcia em 30/04/2003 na edição 222

LA VANGUARDIA

"Algunos titulares son demasiado enigmáticos", copyright La Vanguardia, 27/4/03

"Un titular de portada en la edición de ?La Vanguardia? correspondiente a los días 17 y 18 de abril ha provocado quejas justificadas de lectores de Girona. El título rezaba así: ?Barcelona, como Bagdad?. Y el subtítulo anunciaba lo siguiente: ?Los barceloneses también padecieron saqueos y falta de agua hace 64 años, cuando acabó la Guerra Civil?.

Este conjunto de título y subtítulo conformaba lo que en argot profesional se denomina ?una llamada en primera?. Las llamadas remiten a páginas interiores. En este caso sólo figuraba la indicación de sección: Vivir. En el Vivir en Girona, sin embargo, no aparecía el texto anunciado en la portada del diario. La primera llamada que atendí el mismo Jueves Santo fue la del lector Mateu Castaño. Al día siguiente conversé con más lectores que llamaron desde Girona para protestar porque no encontraban el texto anunciado. Se quejaban con toda la razón.

La lectora Maria Ribes me comentó con ironía: ?Algunos títulos periodísticos son enigmáticos, pero esta vez se han pasado?. Evidentemente, no era un título enigmático. Era el resultado de un fallo que afectó al contenido de la edición de Girona. La complejidad de un diario con distintas ediciones no excusa los errores. La gestión de la complejidad es una función inherente al periodismo. Los responsables del error me presentan disculpas, que transmito a los lectores, y me expresan su propósito de no reincidir.

Sí que son títulos algo enigmáticos, en cambio, algunos de los que encabezan textos no estrictamente informativos. Varios lectores me han preguntado recientemente por las razones de este estilo de titulación que a veces desconcierta. El lector Marc Torras interpeló al defensor el pasado 10 de abril a propósito del siguiente título publicado en la página 2 de Vivir del mismo día: ?La Porxada, más allá de las bombas?. Tampoco en el subtítulo ni en el pie de fotografía se aludía a Granollers, localidad objeto de aquella crónica incluida bajo el logotipo, muy barcelonés, de ?El dedo de Colón?.

El lector Pedro Ramírez me señaló esta semana títulos recientes de este mismo cariz: ?Cerrado por elecciones?, publicado el 12 de abril para referirse al último pleno del Ayuntamiento de Barcelona, y ?Gaycelona?, publicado el pasado miércoles para anunciar que el citado ayuntamiento aprobó las normas reguladoras del Consell Municipal de Gais, Lesbianes i Homes i Dones Transexuals. ?Es correcto titular así?

Lo cierto es que el periodismo moderno nos habituó a los títulos explicativos, descriptivos, explícitos. En consecuencia, sorprenden aún los títulos intencionados, irónicos o sugerentes, basados en metáforas, metonimias u otras figuras retóricas.

La historia de los titulares de prensa es una historia de sorpresas. Hoy nos sorprendería, por ejemplo, que las crónicas de los periodistas enviados a Iraq se titularan igual todos los días con una sola palabra de mero trámite. Eso era normal, sin embargo, en la prensa del siglo XIX. Expongo un caso: las dieciocho crónicas que publicó Víctor Balaguer en 1859 como enviado del diario ?El Telégrafo? a la guerra italo-austriaca llevaban todas este título: ?Correspondencia?, sin más. Las redacciones de los diarios no asumían aún la función de valorar y sintetizar que ha caracterizado al acto profesional de titular en la prensa de la modernidad.

En el periodismo actual concurren, en cambio, diversos estilos de titulación: el informativo, el interpretativo y el sugerente. Cada estilo corresponde a distintos géneros periodísticos. Pero cada estilo tiene sus reglas. El estilo sugerente admite títulos como el de ?Gaycelona?. El estilo informativo exige, en cambio, un extremado rigor.

Lectores y lectoras se quejan, con razón, cuando advierten errores en títulos informativos. Cito algunos casos recientes. La lectora Ció Rigau señala uno: ?España entrega a Francia a un condenado por asesinar a un niño en 1977? (pág. 30 del 17-18 de abril). Dice la lectora: ??A quién entrega España, a un condenado o a Francia? ?Qué le entrega, Francia o un condenado? Me parece que sobran aes?. El lector Vicenç Navarro señaló otro en la página 68 del 11 de abril: ?César Alierta y Fernando Villalonga recortan su sueldo?. Este Fernando no es Villalonga, es Abril. El lector Antoni Tuells rectificó este otro título sobre títulos: ?Banco Sabadell devenga 0,26 euros por título? (pág. 81 del 10 de abril). No ?devenga?, dijo, ?abona?.

El lector Pedro Puigvert me escribió esta nota el pasado 7 de abril: ?Usted ha tratado en más de una ocasión que algunas veces los titulares no se corresponden con los contenidos. Un nuevo ejemplo lo tenemos en la página 16 de ayer: ?Los soldados van a misa?. Luego resulta que se trata de los oficios religiosos de todas las religiones que están representadas por los capellanes que atienden espiritualmente a los soldados. Por tanto, debería decir: ?Los soldados católicos van a misa? o ?Unos soldados van a misa??.

EL INCREMENTO DE DIFUSIÓN de ?La Vanguardia? en el año 2002 ha sido del 2,247%, nos aclara en una carta Ramón Poch y

Torres, delegado en Barcelona de OJD. Este dato amplía el que apareció en esta sección el pasado domingo referido al aumento de ventas en el año 2001, que fue del 3,5%.

En la citada crónica sobre lectura de diarios comentaba yo: ?La difusión de ?La Vanguardia? está en constante crecimiento desde el año 2000?. Sobre ello aclara en su carta Ramón Poch: ?El ?constante crecimiento? lo es para los años 2001 y 2002 y no desde el año 2000?. Cuando escribí aquella crónica no conocía aún los datos oficiales del 2002.

Se confirma que ?La Vanguardia? crece. Y las sugerencias de los lectores también contribuyen a la mejora de este diario."

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